MOMENTOS de Reflexión…

Llevo algunos días sin publicar nada, pero después de la muerte de mi padre he sentido la necesidad de alejarme de todo un poco…bueno ,de todo lo que he podido,  porque nunca puedo alejarme del todo de todo.
Pienso mucho en él y en los últimos meses que compartimos, principalmente, en el hospital. Visitas unas veces muy densas, llenas de conversaciones y otras veces en silencio, simplemente disfrutando de la compañía mutua y del contacto de nuestras manos.
Es curioso, pero lo que más recuerdo de él es su mirada, la profundidad de su mirada, sus ojos oscuros y la fuerza de sus manos, siempre nos reíamos ya que tengo los pies y las manos igual que él,  pequeños.
La relación con los padres a veces resulta complicada, supongo que la peor fase ,en mi caso, fue durante la adolescencia . Ahora que mi hija está pasando por ella comprendo que no todos nos sentimos cómodos con ese “abandono” por parte de los hijos. Mi padre siempre me recordaba que  una vez de pequeña cuando me preguntó qué quería ser de mayor, yo le respondí que quería ser siempre hija .
Es difícil dejar de ver a tus padres como “padres” y verlos y entenderlos como meras personas que son y que nunca nadie les enseñó ese difícil oficio de ser progenitores. Pero cuando alcanzamos a observarlos en toda su dimensión nos damos cuenta de muchas cosas que antes, simplemente, no veíamos.
Durante estos días me ha ayudado mucho practicar yoga y meditar. A mi madre le ayuda salir a pasear con su perro y disfrutar del sol y del mar, eso la llena de energía. Cada uno encuentra su camino para canalizar lo que siente , y algunas veces es importante parar para ver qué rumbo tomar.
De todas formas he llegado a la conclusión que lo que hace que nuestra vida tenga sentido es vibrar con alguna ilusión, tener proyectos, objetivos y disfrutar de todos los pequeños y grandes momentos que te regala la vida y sobretodo poder compartirlos con personas a las que ames, a las que admires, a las que realmente aprecies, a las que puedas hablar de corazón a corazón o a las que simplemente con una mirada puedan entender lo que quieres, lo que piensas, lo que necesitas.
La vida es seguir caminando, hacer camino al andar y no perderse ni un detalle: el color de la tierra, el azul del cielo, el sabor de la lluvia, el calor del sol, la caricia del viento…
Hoy mi hija me ha pedido que le haga un pastel de nueces, y cuando me mira con esos ojos oscuros, veo la profundidad de la mirada de mi padre y entonces siento que todo es perfecto, que el círculo se ha cerrado.
Sé que será hija para siempre, aunque crezca y se aleje y ella también lo sabrá.
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