ANTE LA ENFERMEDAD

Una gran amiga mía recientemente traspasada me escribió hace cuatro años:

“Como dicen, ¡Qué mal de pasa cuando se pasa mal ¿no?! Ahora te voy a soltar mi rollo, pero así es como yo lo entiendo. Las enfermedades ocurren porque la vida nos quiere enseñar algo que nosotros conscientemente no queremos ver. Tenemos tantas distracciones en este mundo, tanto que hacer, tan rápido que ir a todos sitios, tanto que conseguir, que es muy fácil disimular las cosas que no nos van bien, que no están de acuerdo con nosotros mismos. El disimular no lo digo de cara a los demás, sino de cara a uno mismo, que es mas grave! La enfermedad te planta cara y tienes que pararte y mirarte a ti mismo. Por eso, aunque es doloroso, no tengas tanta prisa por salir de ésta. Considéralo, no tanto un mal periodo, sino como una oportunidad de mejorarte a ti misma. Vive el dolor porque si tratas de ocultarlo y curarte a toda mecha, vuelves a reproducir la situación que te decía antes. Ya hablamos.”

Es una gran verdad.

Debido a mi experiencia trabajando con la Reconexión me doy cuenta que ante la enfermedad se producen diferentes situaciones:

La persona que está deseando ponerse bien para reanudar su vida tal cual era antes, ya que no entiende que la enfermedad le está mandando un mensaje para cambiarla.
La persona que aprende de esta circunstancia, entiende el mensaje y decide CAMBIAR.
La persona que en el fondo con la enfermedad se siente cómoda, más cuidada y atendida y no acepta una sanación, aunque sea algo de lo que ella misma no es consciente.
La persona que entendió el mensaje, pero lo hizo tarde, y no tuvo tiempo de CAMBIAR, pero se llevo el conocimiento con ella. Éste fue el caso de mi adorada amiga.

Vemos a la enfermedad como una lacra y no,como lo que entiendo que es, un aviso, una bendición para encontrar el sentido real de nuestra vida, para recuperar el camino de lo que vinimos a hacer aquí.

Un querido amigo mío, que también falleció hace ya algunos años me confesó: “¿Sabes?”, me dijo mirándome fijamente, “le estoy eternamente agradecido a este cáncer porque me ha enseñado las cosas importantes de la vida, sin él hubiera pasado por aquí sin enterarme absolutamente de nada” Os juro que esta afirmación, tan rotunda, cuando la escuchas de alguien con 28 años te marca para toda la vida.

Hace un par de años asistí a una conferencia de Joe Dispenza, si tenéis ocasión, leedle, es maravilloso , y dijo que realizó un estudio acerca de las personas que se curaron de “forma milagrosa” de enfermedades terminales, la medicina lo llama “Remisiones Espontáneas”. Descubrió que nada tenía que ver con la raza, la edad o la condición del paciente. Llegó a la conclusión que todos siguieron este patrón:
1.-Todos creían en un aspecto espiritual de la vida, en que había algo más, llamémosle “Inteligencia Universal” “Fuente” “Dios”, y ven que deben interactuar con el/ella.
2.- Ajustaron su deseo, su amor por la vida con el deseo de esa inteligencia Universal.
3.- Para conseguir este alineamiento se separaron de su entorno y establecieron una relación con su YO INTERIOR.
4.- Llamaron a la puerta de esa Inteligencia Superior, y pidieron con todo su corazón, toda su intención, todo su amor alinearse con ella, RINDIÉNDOSE a ella y aceptando que:Sus: pensamientos- reacciones- mente CREARON la enfermedad, y ésto se debe ACEPTAR.
5.- Decidieron REINVENTARSE, CAMBIAR, PLANIFICAR una nueva FORMA DE PENSAR, y empezaron a CAMBIAR.
6.- En este proceso estuvieron muy concentrados de forma que el TIEMPO y el ESPACIO desaparecieron .

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